Desde
la misma calle de la Mar vemos la boca del túnel-refugio, y a la
derecha una vivienda que fue la sede compartida del sindicato UGT y
de la agrupación socialista de Denia
(la Casa del Pueblo).
En
los bajos había un servicio de sanidad de primeros auxilios, que
hizo un gran papel con los heridos por las bombas.
Si
nos situamos fuera, en la boca del refugio, podemos apreciar su
tamaño y el gran esfuerzo que supuso la obra de emergencia realizada
por los dianenses, con la colaboración de algunos refugiados
andaluces, expertos en explosivos.
Desde
el verano del año 1937, cuando se inician los bombardeos, el Comité
Local de Defensa Pasiva de Denia
habilitó diversos sótanos en casas particulares para proteger a la
población.
En
noviembre de 1937 se inició el mayor proyecto, la construcción de
refugios que atravesaban el altiplano del castillo. El coste
aproximado era de 500.000 pesetas, que se plantearon recoger con
donativos entre la población.
Se
proyectaron dos túneles principales y tres secundarios, pero al
final solo se acabó completamente el actual. El túnel que vemos
tiene 200 metros de largo y para construirlo los dianenses tuvieron
que dinamitar y después vaciar más de 1000 m3 de piedra calcárea.
En
julio de 1938 el refugio ya estaba terminado. Allí corría la
población atemorizada, de día y de noche, cuando oían el sonido de
la alarma, porque antes no se permitía la entrada. La alarma al
principio la tocaba la sirena del Pósito Obrero Marítimo, pero
después se instaló específicamente una sirena en la parte superior
del castillo.
Si
cruzamos el túnel-refugio, podéis ver algunas de las marcas de las
barrenas usadas para horadar la piedra. Pensad en el miedo que
tendrían las personas refugiadas, mujeres y niños, al oír las
explosiones y el sonido de los aviones sobre la
población.
Avanzamos y vemos como, poco a poco, se acerca la luz de la boca de
salida, que nos lleva a la antigua cantera para la construcción del
puerto, activa entre aproximadamente el año 1896 y el 1936.
Mirad
las paredes de la colina excavadas tocando las murallas del castillo.
La extracción fue tan excesiva que casi derribaron parte
de la fortaleza.